ORL Pediátrica
Se dedica al tratamiento médico y quirúrgico de enfermedades de oído, nariz y garganta en niños.
Adenoides y amígdalas
Hipertrofia de adenoides y amígdalas.
Las adenoides y las amígdalas forman parte del sistema de defensa de los niños. Ayudan a protegerlos de infecciones.En algunos casos, estas estructuras pueden aumentar de tamaño, lo que se conoce como hipertrofia de adenoides y/o amígdalas, y provocar problemas respiratorios y del sueño.



¿Dónde se localizan las adenoides y las amígdalas?
- Adenoides: se encuentran detrás de la nariz, no se ven a simple vista.
- Amígdalas: están en la parte posterior de la garganta, a ambos lados.
Cuando crecen demasiado, pueden obstruir el paso del aire.
¿Por qué se agrandan?
Las causas más frecuentes son:
- Infecciones respiratorias repetidas
- Alergias
- Inflamación crónica
- Respuesta normal del sistema inmune en la infancia
¿Síntomas más comunes?
Los padres deben consultar si el niño presenta:
- Respiración por la boca
- Nariz tapada permanente
- Ronquidos frecuentes
- Pausas al respirar mientras duerme (apneas)
- Sueño inquieto
- Babeo nocturno
- Voz nasal
- Infecciones frecuentes de garganta u oído
- Dificultad para concentrarse o cansancio durante el día
Relación con el sueño
La hipertrofia de adenoides y amígdalas es una de las principales causas de apnea del sueño infantil, lo que puede afectar:
- El descanso
- El crecimiento
- El aprendizaje
- El comportamiento
¿Cómo se diagnostica?
El otorrinolaringólogo realiza:
- Evaluación clínica
- Examen de garganta
- Endoscopía nasal (si es necesario)
- Estudios complementarios según el caso
Tratamiento
El tratamiento depende de la edad, los síntomas y la severidad:
- Tratamiento médico
- Medicación para disminuir la inflamación
- Control de alergias
- Seguimiento periódico
- Tratamiento quirúrgico
- Cuando los síntomas son importantes o persistentes, puede indicarse la cirugía de adenoides y/o amígdalas, un procedimiento seguro y frecuente en pediatría.
Otitis media y tubos de ventilación
La otitis es la inflamación del oído y es muy frecuente en la infancia. Se produce generalmente tras resfriados o infecciones respiratorias que obstruyen la trompa de Eustaquio, provocando acumulación de líquido en el oído. Cuando este líquido se infecta, aparece la otitis media aguda, causando dolor, fiebre, irritabilidad y disminución de la audición.
Cuando el líquido persiste por más de 3 meses, la otitis es recurrente, existe retraso en el habla o problemas en la trompa de Eustaquio, el especialista puede indicar la colocación de tubos de ventilación.
Los tubos de ventilación son pequeños dispositivos que se colocan en el tímpano para permitir la salida del líquido y ventilar el oído medio. El procedimiento es rápido, seguro, se realiza bajo anestesia general y suele durar alrededor de 10 minutos. Los tubos generalmente se desprenden solos entre los 6 y 9 meses.
Es un tratamiento eficaz y con mínimas complicaciones, ayudando a prevenir infecciones recurrentes y a mejorar la audición y el desarrollo del lenguaje.


Cuerpos extraños en niños
Los cuerpos extraños son más frecuentes en niños menores de 4 años y pueden afectar el oído, la nariz o las vías respiratorias, representando un riesgo importante para su salud.
En el oído, los niños pueden introducir juguetes pequeños, alimentos, insectos, pilas o botones. Algunos cuerpos extraños no generan síntomas inmediatos, pero otros pueden provocar dolor, enrojecimiento, secreción, infección y disminución de la audición. En el caso de insectos vivos, es fundamental inmovilizarlos antes de su extracción para evitar mayor daño en el conducto auditivo.
En la nariz, suelen introducirse objetos pequeños como papel, semillas o partes de juguetes. Esto puede causar obstrucción nasal, secreción unilateral de mal olor y, en algunos casos, sangrado. Si el niño no coopera, la extracción debe realizarse bajo anestesia general para evitar lesiones en la mucosa nasal.
En las vías respiratorias, los cuerpos extraños constituyen una emergencia médica real. Pueden provocar tos intensa, dificultad respiratoria, ruidos al respirar, cambios en la voz, asfixia o incluso pérdida de conocimiento. Entre todos los cuerpos extraños, las pilas de botón se consideran las más peligrosas, ya que pueden causar quemaduras químicas graves y daño tisular en muy poco tiempo, poniendo en riesgo la vida del paciente. Por esta razón, su presencia en la vía respiratoria requiere extracción inmediata y atención médica urgente.



Evaluación de la audición en niños
La audición infantil puede evaluarse mediante diferentes pruebas audiológicas, como audiometría, timpanometría, otoemisiones acústicas y potenciales evocados auditivos, según la edad y cooperación del niño.
Se debe sospechar una pérdida auditiva si el niño:
- Sube mucho el volumen de la televisión o dispositivos.
- Presenta retraso en el lenguaje.
- Tiene dificultad de atención.
- Si el niño se lleva la mano al oído por repetidas ocasiones.
La detección temprana es clave, ya que una pérdida auditiva no tratada afecta directamente el desarrollo del lenguaje. Según la OMS, entre 1 y 3 de cada 1.000 bebés nacen con algún grado de deficiencia auditiva. Tienen mayor riesgo los niños prematuros, quienes estuvieron en UCI, tuvieron bilirrubina elevada, infecciones frecuentes de oído, antecedentes familiares o enfermedades como meningitis o CMV.
Las pruebas permiten evaluar tanto el oído medio como la respuesta del nervio auditivo y pueden realizarse incluso en bebés, muchas veces mientras el niño duerme o mediante juegos. Son estudios rápidos, seguros y no invasivos, fundamentales para un diagnóstico oportuno y un tratamiento adecuado.


